De Mercapital a Brookfield: private equity y venture capital en España (2000–2025)

El capital privado español ha recorrido un largo camino hasta convertirse en un pilar esencial para financiar y escalar empresas. Entre 2000 y 2025, España ha vivido una transformación estructural en su industria de private equity (PE) y venture capital (VC). Ha pasado de un entorno dominado por fondos públicos y escasa actividad, a un ecosistema maduro, profesionalizado y cada vez más internacional.

Evolución del volumen anual de inversión en private equity y venture capital en España.

A día de hoy, el sector cuenta con más de 230 gestoras nacionales, miles de business angels activos y una fuerte presencia de fondos internacionales. Esta pluralidad de operadores ha permitido extender el capital riesgo desde startups tecnológicas hasta pymes familiares. Hoy es una fuente de apoyo clave para la innovación y el crecimiento. Además, muchas universidades, aceleradoras e incubadoras han impulsado un ecosistema más robusto que nutre constantemente a los fondos de nuevas oportunidades de inversión.

Evolución del número de gestoras registradas en España en 2000 y 2025.

Volumen de inversión: un recorrido de ciclos y consolidación

La inversión en capital privado ha seguido un ciclo estrechamente ligado a la economía global. En 2007 se alcanzaron los primeros grandes hitos, con una inversión cercana a los €4.432M. A estos les siguieron los máximos históricos de €8.500M en 2019 y €9.200M en 2022. La pandemia de 2020 apenas frenó el ritmo, y en 2021 y 2022 se vivieron nuevos récords de actividad (Business Insider). Aunque en 2023 y 2024 el volumen cayó a niveles en torno a los €6.500M por la volatilidad macroeconómica, las perspectivas para 2025 son positivas, apoyadas en un récord de fundraising (SpainCap) y el retorno de operaciones medianas.

Diferencias entre PE y VC

Mientras el private equity concentra la mayor parte del volumen total (por la envergadura de los deals), el venture capital aporta la mayoría del número de operaciones, financiando más de 600 startups al año en su pico. Ambos segmentos se complementan y fortalecen el ecosistema empresarial. Además, el VC se ha especializado en rondas semilla y fases tempranas de crecimiento, mientras que el PE opera principalmente en fases de expansión, adquisiciones apalancadas (LBOs) y reestructuraciones.

Comparativa de inversión entre el private equity y el venture capital en España.

También ha habido una mayor profesionalización en la forma de estructurar las operaciones: uso más frecuente de co-investments, creación de fondos especializados por sector o fase, y crecimiento del papel de los limited partners internacionales en vehículos domiciliados en España.

Rentabilidad: retornos competitivos y consistentes

Según SpainCap y EY, la TIR neta promedio del sector en estos 25 años supera el 11% anual, duplicando al IBEX 35 y superando los principales índices europeos (Finect). Esta rentabilidad se debe a la profesionalización del sector, la generación de valor en las participadas y la mejora de los procesos de desinversión.

Fondos especializados han logrado retornos superiores gracias a un enfoque activo de gestión, mejoras operativas en las participadas y una selección más rigurosa de proyectos. Asimismo, los fondos de capital privado en España han mejorado sus métricas de TVPI (Total Value to Paid-In Capital), con múltiplos medios cercanos a 1,6x. Los mejores fondos han alcanzado incluso múltiplos superiores a 2x. En el caso del venture capital, la dispersión de resultados es mayor, pero se han producido exits muy exitosos en startups tecnológicas que han multiplicado varias veces la inversión inicial.

Rentabilidad neta del private equity y venture capital en España

Desinversiones: más salidas, mejor valor

En 2024 se cerraron más de 300 operaciones de desinversión, con un volumen de casi €2.900M (SpainCap). La mayor parte se produjeron mediante ventas a terceros industriales o a otros fondos (secondary buyouts). Las OPVs siguen siendo minoritarias, aunque se espera que ganen peso en los próximos años, impulsadas por una mayor madurez del ecosistema emprendedor, la búsqueda de liquidez por parte de los inversores y un entorno regulatorio más favorable para cotizar en mercados como BME Growth.

Otro aspecto clave ha sido el alargamiento medio de la permanencia en cartera, que en muchos fondos ha pasado de 4-5 años a horizontes de 6-7 años, buscando maximizar el valor añadido antes de la salida. Esto ha traído consigo desinversiones más planificadas y en condiciones de mercado más favorables. A su vez, ha crecido el interés por desinversiones internacionales: cada vez más compradores extranjeros adquieren participadas españolas, lo que ha elevado los múltiplos de salida en sectores como salud, tecnología y alimentación.

Volumen anual de desinversiones de los private equity en España

Comparativa internacional: convergencia con Europa, lejos de EE.UU.

España ha consolidado su posición como uno de los principales mercados de capital privado en Europa, representando entre el 5-9% del volumen total de inversión (Invest Europe). Este liderazgo regional refleja el creciente atractivo del país para los inversores internacionales. No obstante, todavía queda camino para alcanzar a potencias como Reino Unido, donde el private equity y el venture capital tienen un peso mucho mayor sobre el PIB. La distancia con Estados Unidos es aún mayor, dado su ecosistema altamente desarrollado y volúmenes de inversión varias veces superiores (Reuters). Aun así, España se ha alineado con la media europea en intensidad relativa de inversión (0,6-0,8% del PIB) y avanza hacia una mayor integración con las mejores prácticas del capital privado global. Mientras que en EE.UU. el capital privado representa un porcentaje muy superior del PIB y contribuye a más del 6% del empleo privado, en España esa cifra aún ronda el 2%, aunque en ascenso constante.

En cuanto a retornos, la rentabilidad de los fondos europeos ha sido competitiva frente a EE.UU., aunque el venture capital americano ha superado históricamente al europeo debido al mayor número de unicornios y exits multimillonarios. Sin embargo, Europa —y en particular España— empieza a mostrar historias de éxito propias con startups que alcanzan valoraciones superiores a los €1.000M y atraen rondas internacionales.

Inversión en private equity versus venture capital

Perspectivas 2025: optimismo con base sólida

Con un ecosistema más maduro, liquidez acumulada y sectores en crecimiento como tecnología, salud o energías renovables, todo apunta a que 2025 será un año de fuerte reactivación. Las perspectivas de expertos y asociaciones como SpainCap son claras: el capital privado seguirá siendo un motor de crecimiento, innovación y empleo para la economía española.

A ello se suma una generación de emprendedores más experimentada, un entorno macroeconómico que empieza a estabilizarse, y la presión de los inversores institucionales por obtener mayores rentabilidades que en los mercados públicos. En este contexto, los fondos nacionales e internacionales están mejor posicionados que nunca para capitalizar oportunidades, tanto en nuevas inversiones como en procesos de salida bien estructurados.

Tras un cuarto de siglo de evolución, el capital privado español ha dejado de ser una industria incipiente para convertirse en un componente clave del desarrollo empresarial. La madurez alcanzada, el crecimiento sostenido y la rentabilidad demostrada posicionan a España como un referente emergente dentro del panorama europeo. El reto ahora es consolidar los avances, seguir atrayendo talento e inversión, y ampliar su impacto en el conjunto de la economía.

Fuente de datos: SpainCap, Invest Europe, Finect, Funds Society, EY, Funcas, Business Insider, Reuters.

Si quieres escuchar una entrevista sobre private equity y venture capital a nuestro CEO, Enrique Calatrava, entra aquí: https://www.capitalradio.es/audio/20250411_HORIZONTESALTERNATIVOS/139685115

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