Cada junio, el Reuters Institute publica una de las investigaciones más esperadas del año en el ámbito de los medios de comunicación: el Digital News Report. La edición de 2025 ofrece una visión sobre los hábitos informativos de casi 100.000 personas en 48 países. Sus hallazgos confirman lo que muchos intuíamos: el modelo tradicional de información se fragmenta a una velocidad imparable, y con ello se transforman también los modos de consumo, las fuentes de referencia y la relación de confianza entre periodistas y público.
Un cambio estructural, no coyuntural
Los datos lo confirman. La televisión, la prensa escrita y hasta los portales de noticias pierden tracción de forma sostenida. En su lugar, se consolidan las redes sociales, YouTube y TikTok como fuentes prioritarias de información, especialmente entre los menores de 35 años. Por primera vez en Estados Unidos, las redes superan a la televisión y a los sitios web como fuente principal de noticias. Este cambio está impulsado no solo por la tecnología, sino por nuevas expectativas: inmediatez, acceso personalizado y formatos más visuales.
Este cambio no es homogéneo en todo el mundo. En países como Noruega o Alemania, los medios tradicionales resisten mejor gracias a sistemas de financiación más sólidos y una cultura mediática estable. Pero en América Latina, el Sudeste Asiático o África, la hegemonía de las plataformas digitales es incuestionable. Este desequilibrio plantea retos importantes en términos de acceso equitativo a una información verificada y plural.
Influencers, podcasters y creadores: nuevos actores clave
Los medios tradicionales ya no compiten entre ellos, sino con un ecosistema alternativo formado por creadores de contenido, youtubers, tiktokers o podcasters que, en muchos casos, alcanzan audiencias más jóvenes y polarizadas. El informe destaca a personalidades como Joe Rogan en EE.UU. o Hugo Travers (HugoDécrypte) en Francia, que superan en alcance a muchas cabeceras históricas y gozan de una legitimidad basada en la proximidad, la autenticidad y la frecuencia de publicación.
Este entorno plantea un dilema importante: estos nuevos actores son también señalados como principales vectores de desinformación, junto con los políticos nacionales, a juicio del informe. En un contexto de desconfianza generalizada (solo el 40% confía en las noticias a nivel global), el papel de los verificadores, las iniciativas de alfabetización mediática y los medios con trayectoria se vuelve más relevante que nunca para contener la propagación de bulos y narrativas manipuladas.
La inteligencia artificial entra en escena
Por primera vez, el informe analiza el uso de chatbots de IA como fuente informativa. Aunque su uso semanal es aún limitado (7%), entre los jóvenes menores de 25 años asciende al 15%. La percepción pública es ambivalente: se espera que la IA abarate y agilice la producción de noticias, pero también que las haga menos confiables, menos precisas y más opacas. Esta desconfianza se acentúa cuando se percibe una menor intervención humana en el proceso editorial.
La personalización mediante IA es una tendencia incipiente pero con gran potencial. Muchos usuarios valoran su capacidad para resumir, traducir o recomendar contenidos, facilitando una experiencia informativa adaptada. Sin embargo, también temen que les aísle de noticias relevantes o les encierre en burbujas informativas, reforzando sesgos y reduciendo la diversidad de puntos de vista. La transparencia en los algoritmos y la supervisión editorial seguirán siendo claves.
El vídeo y el audio toman posiciones
Otro hallazgo clave del informe es la consolidación del formato vídeo como vía dominante de consumo informativo. El 75% de los encuestados consume noticias en vídeo cada semana, impulsado por redes como TikTok, YouTube o Instagram. Este fenómeno es especialmente acusado en India, Kenia o Filipinas, donde muchos usuarios prefieren ver antes que leer, favoreciendo contenidos de impacto rápido y tono conversacional.
Los pódcast, por su parte, siguen ganando peso como canal de información. En Estados Unidos, el 15% escucha pódcast informativos cada semana, igualando al consumo de prensa escrita. En los países nórdicos, el formato se expande con fuerza y se integra con vídeo en plataformas como YouTube, mientras que en el sur de Europa su penetración aún es baja pero creciente. El reto sigue siendo monetizar y escalar estas audiencias sin comprometer la calidad ni la independencia.
España: baja confianza y fuerte preocupación por la desinformación
En el caso de España, el informe refleja tendencias similares al conjunto global, aunque con algunas particularidades propias del ecosistema mediático local:
- WhatsApp (36%) y Facebook (30%) son los canales más usados para acceder a noticias, lo que confirma el rol central del entorno privado y social.
- TikTok (10%) ya supera a X (antes Twitter, con un 9%) como fuente informativa entre los jóvenes.
- El 77% consume noticias en vídeo semanalmente, y el 9% escucha pódcast, cifras alineadas con la media europea.
- La confianza en las noticias es baja (34%) y la preocupación por la desinformación es muy alta (68%), situando a España entre los países más inquietos por este fenómeno.
- Solo un 10% ha pagado por noticias digitales en el último año, lo que confirma la dificultad para consolidar modelos de suscripción.
Estos datos sugieren un entorno complejo, donde los medios deben afrontar una doble tarea: reconstruir la confianza perdida y adaptar su oferta a los nuevos hábitos sin renunciar a su función social.

Un entorno exigente y cambiante
El Digital News Report 2025 es un termómetro valioso para medios, plataformas y marcas. Su mensaje es claro: el ecosistema informativo se ha fragmentado en mil nodos, los usuarios exigen contenidos adaptados, formatos ágiles y voces relevantes. La autoridad ya no la otorga una cabecera, sino la conexión emocional, la confianza y la utilidad percibida. Esta transformación también exige una evolución en los métodos de medición, en las estrategias de distribución y en los modelos de negocio.
Ante este escenario, las estrategias de comunicación deben replantearse en profundidad: ¿Cómo conectar con audiencias dispersas y segmentadas? ¿Cómo construir credibilidad en un mar de sobreinformación y ruido algorítmico? ¿Cómo aprovechar los nuevos canales sin diluir el mensaje ni perder el control sobre el contexto? Las respuestas a estas preguntas definirán el éxito o el fracaso de los actores informativos en los próximos años.
Conclusión: una oportunidad para liderar el cambio
En Carter Lane analizamos este tipo de tendencias para ayudar a nuestros clientes a adaptarse con inteligencia, rigor y creatividad. Porque en un mundo cambiante, la información veraz y la estrategia bien ejecutada son más necesarias que nunca.
Contar con un enfoque flexible, sensible a los datos y alineado con los nuevos patrones de consumo es hoy más que una ventaja competitiva: es una necesidad estratégica. Aprovechar esta oportunidad implica comprender los cambios, anticiparse a los movimientos del mercado y colocar al usuario en el centro de cada decisión comunicativa.
El futuro de los medios y de las marcas pasa por construir puentes entre información y confianza, entre tecnología y criterio, entre inmediatez y profundidad. Está en nuestras manos liderar ese proceso con responsabilidad, visión y compromiso.
