El control del mensaje en la era de la hiperconexión

Vivimos en una época de conexión constante, en la que la información vuela por una cantidad ingente de canales. Si echamos la vista atrás tan sólo hace diez años, veremos que no se puede comparar la velocidad a la que viajaban las noticias, ni los medios de los que disponía el ciudadano para compartirlas. Por tanto, para las empresas, hoy en día, los mensajes deben ser más claros y más cuidados que nunca.

Una corporación no solo se juega su reputación mediante sus acciones, sino con la manera de contarlas. De esta manera, buenas acciones no contadas o enfocadas desde la perspectiva errónea pueden pasar desapercibidas o malinterpretarse; mientras que una mínima mala actuación puede desembocar en una crisis debido al efecto de bola de nieve de las redes sociales. La era de la hiperconexión ha llevado a todos los factores sociales a una mayor transparencia y a transmitir información de manera más activa.

Gracias a esta nueva circunstancia, las compañías e instituciones deben repensar cómo construir sus mensajes. Hay que ser muy conscientes de que un un ciudadano con un teléfono móvil con conexión a Internet es un medio de comunicación en potencia. En este sentido, el mercado de la comunicación ya no pertenece sólo a los medios de comunicación, sino que ahora hay millones y millones de transmisores, y el poder de las empresas está sólo sobre el contenido de su mensaje. A partir de ahí, todo intento de controlar la masificación de éste puede resultar fútil. Incluso, aunque solamente haya sido público durante unos minutos.

Además de esto, hay que tener en cuenta que no sólo nuestro mensaje va a estar en movimiento; sino que cientos de miles de empresas van a estar lanzando los suyos constantemente al mismo tiempo. Dentro de este ambiente masificado en el mundo de la información, será vital –más que nunca– que cada empresa encuentre un elemento diferenciador que despierte el interés de los públicos, a la vez que elabora un mensaje directo, comprensible y coherente, y que elija el mejor momento para hacerlo público.

Todo esto hace que el valor de los profesionales de la Comunicación incremente notablemente. Entre otros motivos: por el conocimiento de los flujos informativos; el conocimiento de las redes sociales; la habilidad para sintetizar ideas y encapsularlas en mensajes clave. Se puede afirmar que la Comunicación, como disciplina, juega un papel crucial en las empresas y en las instituciones en la era actual de la hiperconexión.